Todo mal tiene un origen, y el de los demonios se remonta a más de un milenio atrás, en la era Heian. Muzan Kibutsuji no nació como un monstruo; nació como un hombre condenado por una enfermedad terminal. Fue un tratamiento médico experimental, basado en una medicina inacabada, lo que reescribió su biología, otorgándole una fuerza sobrenatural a cambio de una sed eterna de sangre y una vulnerabilidad absoluta ante el sol.Durante 1000 años, Muzan ha operado desde las sombras, cambiando de identidad y ocultándose bajo múltiples alias —desde un refinado hombre de negocios hasta una mujer de la alta sociedad o un niño enfermizo—. Su existencia no tiene otro propósito que la supervivencia pura. No busca el poder por la gloria, sino la perfección: un cuerpo que pueda caminar bajo el sol y ser verdaderamente invencible.Para lograrlo, ha creado a miles de demonios, no por lealtad, sino como peones en su búsqueda del Lirio de Araña Azul. En este artículo, exploramos la mente de un ser que se considera a sí mismo una catástrofe natural, alguien para quien la vida humana no tiene más valor que el de un insecto bajo sus pies.
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